6 meses sin ningún avance. PDF Imprimir E-mail

 ¿Estamos presenciando el retorno de una época que pensábamos habíamos ya superado?

 

La propaganda oficial se esmera en indicarnos que se han sentado las bases para el cambio que pretende realizar el gobierno ultraderechista del general Otto Pérez, sin embargo, las acciones emprendidas por su gobierno demuestran un equipo de gobierno improvisado que en el peor de los casos, que son la mayoría para desgracia nuestra, responde al pago de la factura política aumentada durante las últimas dos campañas electorales, como fue el caso  del nombramiento del gobernador departamental en Huehuetenango, solamente para mencionar un ejemplo.

 

Iniciamos este análisis mencionando lo que nos parece aceptable. Indudablemente que institucionalizar los programas sociales en el Ministerio de Desarrollo Social, es un hecho histórico y constituye el avance más grande en pos de la convivencia social, desde que se firmaron los acuerdos de paz. Aunque falta mucho para que dicho ministerio pueda influenciar, es ya un tremendo logro el cual reconocemos.

 

Sin embargo, hay muchas áreas en las cuales este gobierno ha mostrado un franco retroceso hacia un oscuro pasado. Hablaremos por el momento del tema de la SEGURIDAD PÚBLICA.  Este es quizá el motivo de mayor preocupación de los guatemaltecos y un eminente peligro para la incipiente democracia. Con el antecedente descrito, es francamente deplorable ver a un ministro de Gobernación dirigiendo los enfrentamientos de la Policía Nacional Civil frente a las niñas adolecentes de la Escuela Normal Belén, que se oponen a la reforma de la carrera de magisterio;  Debería, por ejemplo, con el mismo  valor y arrojo enfrentarse a  las "maras", que constituyen hoy por hoy verdaderos grupos alzados en armas en contra de una población indefensa, extorsionando, asesinando, en fin. La declaración del Estado de Sitio en el municipio de Santa Cruz Barillas Huehuetenango, fue otro error graso, causa estupor ver como se criminaliza la organización comunitaria, prácticamente todos los líderes campesinos fueron perseguidos  o apresados con una celeridad impresionante.  En este caso particular, llama la atención la defensa acuciosa hecha a los intereses de la compañía que pretende la instalación de la hidroeléctrica, así como la cobertura de los medios de comunicación que una vez más juegan un papel importante en la guerra mediática justificando las acciones del gobierno represor y criminalizando a los campesinos, distorsionando la opinión pública. De este caso, poco o nada de avance hemos conocido sobre el asesinato del líder comunal, hecho que desato la protesta campesina que desencadeno el lamentable suceso que comentamos, mucho menos que nos pongan en perspectiva los más de 5 años que lleva la lucha de estas comunidades que en varias consultas municipales han expresado su rechazo al proyecto, aduciendo entre otras, razones culturales,  puesto que se trata de un lugar sagrado donde se pretende construir la represa. ¿Donde queda el respeto por la cultura de los pueblos?  Además, el proyecto no representa ningún beneficio económico para la comunidad, ni siquiera existe la posibilidad de acceso a energía eléctrica para estos lugares, es irónico, porque en más de 124 años nadie se ha preocupado en llevarles energía eléctrica.

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En términos generales, la percepción frente a temas de seguridad interna sigue inalterable, una población que se siente indefensa, una policía corrupta la que se le tiene miedo en lugar de confianza  y con el agravante que con este gobierno estamos presenciando de nuevo las prácticas propias de la guerra interna: Criminalizar las protestas sociales, reprimir a la población civil y organizada.

 

La primer y grande decepción la han tenido todos aquellos que a pesar de saber que votaban por un militar con todo lo que eso significaba, asumieron que al menos habría "mano dura" a la delincuencia, la realidad de nuevo nos golpea a la cara, hay mano dura si,  pero como en el pasado, para las organizaciones sociales, contra las manifestaciones populares. Para enfrentar a la delincuencia organizada hace falta valor,   planes concretos como una reforma policiaca, etc.  Pareciera que los que gobiernan ahora, solo saben reprimir a campesinos desarmados, mujeres y niños,  ojala y nos equivoquemos rotundamente, pero la situación de estos primeros 6 meses se asemeja mucho a lo que nos paso hace algunos años, lo malo de todo esto, es que son los mismos actores que están ahí, lo único que cambio es que ahora visten de civil y en lugar de llamarlos "mi general" "mi coronel" les dicen: "mi presidente" "mi ministro".

 

Giovani López

 

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